sábado, 24 de octubre de 2009
Cuánto vacío hay en esta habitación; tanta pasión colgada en la pared. Cuánta dulzura diluyéndose en el tiempo; tantos otoños contigo y sin ti. Millones de hojas cayendo en tu cuerpo, otoños de llanto goteando en tu piel. Iluminada y eterna, enfurecida y tranquila. Sobre una alfombra de hierba, ibas volando dormida. Un imposible silencio enmudeciendo mi vida, con una lágrima tuya y una lágrima mía. Iluminada y eterna... Con una estrella fugaz te confundí la otra noche y te pedí tres deseos, mientras duraba tu luz déjame llorar. Cuántas caricias perdidas en mi diván, cuánto reclamo a dios mismo, que ya no estás. Hago canciones de amor en tu memoria y en todas vuelvo como siempre a la misma historia. Millones de hojas...
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